San Pedro Sula.- Los novios entraron al recinto dirigiéndose a la pista de baile al ritmo popular de Bossa nova y juntos, disfrutaron de su primer encuentro musical como matrimonio.

El joven Bruno López Schenkel y su preciosa esposa Alejandra María Velásquez, regresaban de la Iglesia El Buen Pastor, en donde el sacerdote Porfirio Ruíz celebró la homilía para bendecir la unión de la feliz pareja.

La elegante recepción se llevó a cabo en los amplios salones del Club Hondureño Árabe de San Pedro Sula, en donde los padres de los novios: Francia Catalina Velásquez, Adalid López Vallecillo y Elaír Schenkel de López, se adelantaron para recibir a los invitados en compañía de los padrinos de boda, Gerda Regalado de Mendoza y Rafael Mendoza.

La decoración de Susana Prieto generó un ambiente muy elegante y exclusivo entre hortensias blancas, follajes, pedestales con velas aromáticas y muebles lounge, que hicieron sentir muy cómodos a los asistentes y familiares que vinieron de diferentes lugares del país y extranjero.
El tradicional brindis lo hizo el padre del novio, deseando dicha, mucha felicidad y bendiciones para el nuevo hogar que ahora conforma la bonita pareja.

Seguidamente, la madre de la novia, doña Francia Velásquez, alzó su copa y se dirigió a los esposos e invitados deseándoles de corazón “lo mejor de lo mejor”, con la confianza de que su única hija, que ahora vivirá en el extranjero, será amada, respetada y atesorada por su compañero.

La amplia variedad de manjares estuvo disponible para todos durante la cena buffet, incluyendo la estación de carnes, quesos, jamones, frutas, entradas y postres, sin obviar el hermoso pastel de boda elaborado por Hanan Canahuati.

El viaje de boda que disfrutaron Bruno y Alejandra, inició con un recorrido por la Riviera Maya en donde visitaron parajes verdaderamente asombrosos, atesorando recuerdos que estarán latentes en la historia de la boda de sus sueños para toda la eternidad.
Por: Dayana Ortiz / Fotos: Samuel Romero













