San Pedro Sula.- La boda civil de Carla y Julio tenía que ser única y sin duda alguna, la hermosa residencia de la familia Milla-Mena fue el marco perfecto para conseguirlo. Ambos querían un enlace diferente, de corte muy íntimo y familiar… tuvieron claro que ése era el lugar ideal. Allí, la novia pasó toda su infancia, convirtiéndose así en el escenario de la mágica noche de la pareja, tal y como Carla siempre había soñado; el lugar que la vio crecer y donde pasó aquellos inolvidables inviernos de su niñez… La casa de sus padres.

La preciosa casa de estilo elegante e inconfundible, acogió por un día el amor de esta pareja de jóvenes, siendo el lugar en el que transcurrió la ceremonia civil y la posterior celebración. La propia esencia natural de la estancia no requería apenas decoración, Carla y Julio, junto con el apoyo incondicional de sus familiares, lograron conformar el perfecto escenario para su “sí, acepto” entre un sinfín de detalles que fueron cuidadosamente supervisados.

La ceremonia civil fue corta pero muy emotiva, a cargo del tío de la novia, el abogado Ricardo Mena Pineda. Todas las palabras que se escucharon durante ese momento siguieron el mismo hilo conductor…el amor los unió ya hace casi tres años.

Ambos novios lucieron radiantes en su gran noche. Carla se decantó con un vestido de diseñador confeccionado prácticamente a su medida en color perla, con escote palabra de honor, ajustado en su cintura y una suave caída evasé. Los zapatos de tacón en tono nude fueron el complemento perfecto de su imagen acentuada con un bonito peinado que dejó su melena castaña al viento. Julio, por su parte, apostó por un traje y corbata azul marino junto a una elegante camisa blanca.

Después de pasar un buen rato, ya más relajados tras la ceremonia, pasaron al banquete que se celebró en los preciosos jardines del lugar, donde pudieron disfrutar de un refinado menú que no dejó a nadie indiferente. Susana Prieto creó la decoración que consistía en velas y hortensias azules, armonizadas entre detalles semi rústicos y elegantes que generaron el ambiente perfecto al contrastar con los amplios mesones de fina madera.



En una boda no sólo se une una pareja, también sus familias y, por qué no, distintas costumbres, tradiciones y conversaciones, que se convirtieron en el punto de partida de una amena recepción que se prolongó durante varias horas. Aquella velada fue, sin duda, una experiencia increíble e inolvidable, tanto para los novios, como para los íntimos familiares que les acompañaron en su sueño de casarse en casa de la familia Milla-Mena.

Una enlace civil muy especial creado a la medida de sus protagonistas, Carla Marisa Milla y Julio Enrico Suazo; retratado por Farah La Revista en un acontecimiento que seguro fue una noche memorable para todos.
Por: Dayana Ortiz
Fotografías: Samuel Romero





