San Pedro Sula.- Josué y Alejandra coincidieron hace 8 años al trabajar en una empresa Norteamericana. Un encuentro fortuito que con el paso del tiempo dio lugar al amor ya que, él se retiró de laborar en el 2011 y fue hasta su reincorporación en 2014, cuando surgió esa “chispa” que se convertiría en el inicio de su bonita historia de amor.

Josué avanzó en la conquista con paso lento –pero seguro–, puesto que esta vez, la complicidad de Sheyla Flores, la mejor amiga de Alejandra y comadre de él, desempeño un papel fundamental en el reencuentro de ambos durante las salidas entre amigos. Y así, aunque Alejandra no mostraba interés al principio, Josué se robó su corazón, iniciando así un sólido noviazgo durante 3 años y medio….noviazgo que culminaría en una pedida de mano de película y una hermosa sortija en el dedo de la novia.

Locos de amor el uno por el otro, y solo 10 meses después de prometerse, estos enamorados se dieron el “sí, quiero” definitivo en una boda totalmente afín a su estilo y gusto, que respondía a la máxima complicidad, pasión y, sin más, ¡amor del bueno! Pues, como dice la extendida frase: “(…) dos personas que se hacen reír, tienen derecho a todo”.

Decididos a que su enlace fuera único, se casaron por lo civil –el pasado 23 de mayo– en Houston Texas y apostaron por una celebración religiosa en la iglesia María Reina del Mundo de San Pedro Sula, donde el padre Henry Asterio Rodríguez ofició la inolvidable ceremonia. Se decantaron por una fiesta postboda en el salón Las Islas, un lugar mágico y espectacular, ubicado en el Hotel y Club Copantl, y fue Marcela Cueva, una de las wedding planners más cotizadas y experimentadas de la ciudad, quien realizó el montaje de la increíble velada que dispuso del también talento de Jackie Cabrera para su absoluta decoración.

Asimismo, la música fue la estrella de la fiesta: se montó un macro escenario donde Dj David Galindo, tocó en directo un remix de los temas favoritos de la novia, mientras Josué, en compañía de su cortejo de caballeros de bodas, rindió tributo a la gran sorpresa de la noche haciendo una presentación especial en honor a su joven y bella amada ¡Imposible no darlo todo!


El recuerdo de la boda de Josué Gabrie Lagos y Alejandra Rodríguez Luna permanecerá impasible en la memoria y el corazón de los protagonistas de esta gran noche, pero también en el de todos los que tuvieron el privilegio de acompañarlos. Y, cómo no, para los proveedores implicados será un honor añadir este trabajo a su portfolio, puesto que se trató de una velada única y excepcional, donde el romanticismo de ambos enamorados reflejó la esencia de sus personalidades: modernos, alternativos y nada tradicionales…¡Una pareja fascinante!
Por: Dayana Ortiz
Fotografías: Samuel Romero







